Sumar o Restar

Soy una gran fan de las Mates y de los cálculos numéricos pero hoy no os quiero hablar de eso. Hoy necesito poner orden en las personas que me rodean. 

Mil veces he leído y hablado sobre gente que resulta tóxica a los demás, gente que te hace sentir mal, a veces ni siquiera eres capaz de explicar porqué.

Son personas que restan. Restan energía, restan alegría, restan autoestima… Restan de todo. Y yo necesito a mi alrededor a gente que sume, así que últimamente hago balance e intento averiguar quiénes son los que restan y quiénes los que suman.

Es curioso. Tengo familiares que me restan, amigas de toda la vida que me restan, personas que forman parte de mi vida por obligación y que, encima, me restan… Son compromisos sociales que no me hacen feliz, al contrario. Y por otro lado, he descubierto que hay gente que apenas está conmigo, que apenas forma parte de mi vida, pero de repente aparecen y suman tantísimo… 

Tengo que reajustar mi escasa vida social. Mis conversaciones.

A veces también pienso que yo soy una persona tóxica para mí misma. Los pensamientos negativos, las rumiaciones, la falta de autoestima, sentirme mal y la incapacidad de no hacer nada… Podría seguir añadiendo cosas a la lista, pero al final todo esto se resume en una palabra: ansiedad.

Tengo que reajustar mi escasa VIDA social para que desaparezca la ansiedad.

Tengo que empezar por mí misma…

…y eso mismo estoy haciendo.  

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C’est fini

Este año las navidades han sido horribles. Me alegro tanto de que se hayan acabado… 

Por fin se ha ido la familia. Adiós a las obligaciones y a los compromisos.

Por fin puedo dejar de pensar en los demás (esta vez de verdad) y centrarme en mí misma, que es justo lo que necesito

Yo, mi, me, conmigo…

He llorado tanto en estas últimas dos semanas… Me ha dolido todo tanto… El pasado, el presente, el futuro. Me han dolido las cosas malas, pero también las buenas. Todo. Porque me duelen los demás y me duelo yo misma.

Heureusement, c’est fini!

Y a otra cosa…

Cuidándome

Mi hermana me ha dicho que ha aprendido muchas cosas en estos días y no he querido preguntarle más sobre el tema porque lo cierto es que yo también he aprendido cosas. Al menos sacamos algo bueno o aprovechable de estas fiestas tan horribles…

Una de las cosas de las que me he dado cuenta es que no puedo esperar que la gente de mi alrededor se ocupe de mí. De hecho, algunos ni siquiera son capaces de preocuparse… pero ese es otro tema.

Me decepciono, me duele, lloro, grito, me frustro… porque quiero que me cuiden. Llevo semanas repitiéndome a mí misma: NECESITO que me cuiden. Y creo, sinceramente, que ellos piensan que lo hacen… pero, o no aciertan, o no es suficiente, o quizá nos estemos todos equivocando.

Ayer, después de recibir otra hostia de realidad en la que soy consciente de la gran mierda en la que estoy metida, estuve reflexionando sobre este tema. Y al final me pregunto: ¿no tengo que ser yo la que se cuide? ¿No soy yo la que tiene que salir de todo esto? ¿No debo ser yo la encargada de mimarme, de que no me falte de nada, de cubrir mis necesidades sin esperar que alguien mágicamente lo haga por mí?

Primer propósito del año: Cuidarme.

Gotitas de felicidad

Ayer ocurrió algo inesperado que me trajo a la memoria este post.

Una compañera de clase tuvo conmigo un detalle de esos que llegan al alma, que calan hondo.

Un regalo, unas palabras, una sonrisa… fue todo TAN apropiado… dio de lleno en el clavo.

Y me hizo sentir especial, algo que no ocurría desde hace demasiado tiempo…

Beitmotiv

Hacía mucho que no utilizaba la frase “gotitas de felicidad”. Creo que la dejé de usar porque me aferré a ella durante una época en la que no lo estaba pasando bien, pero con el tiempo las cosas mejoran, y al intentar olvidar esa mala época se puede caer en el error de olvidar también cosas buenas e importantes de ella.

Hoy volvieron a mi cabeza las gotitas de felicidad. Y me alegro. Con esta frase me recuerdo a mí misma que aunque las cosas vayan mal o creas que estás pasando un momento pésimo, siempre hay algo a lo que agarrarse. Algo que te saca una sonrisa, algo por lo que merece la pena levantarse de la cama. Y seguramente no sean grandes cosas, solo detalles casi imperceptibles que hay que saber apreciar. Como una gota…

Yo diría que, más que una simple frase, es una

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Sigo Aquí

Qué complicado se me han hecho estos últimos meses. Por eso no he pasado antes por aquí a dejar unos párrafos aunque estuvieran mal escritos…

Tengo una regla que intento cumplir: si no tienes nada bueno que decir, no digas nada. Y así he estado… en silencio. Prácticamente aislada.

La ansiedad se ha apoderado de mí totalmente, hasta el punto de necesitar un tratamiento para poder sobrellevar el día a día y dar el paso para que me vea una especialista.

Se dice que la ansiedad es la antesala de la depresión y yo, que tanto confío en el tiempo, pensaba que poco a poco me iría sintiendo mejor y se disiparían esos nubarrones que tengo en la cabeza… pero no ha sido así, más bien todo lo contrario. No sé si estoy pasando por un proceso depresivo ya que nadie me lo ha diagnosticado (mi visita a la psicóloga fue solo una toma de contacto que me dejó con una mezcla de sentimientos indescriptibles). Lo que sí sé es que lloro mucho, a diario las últimas semanas. Y que pienso cosas que, sinceramente, no me atrevo a reconocer.

Por eso, como “si no tienes nada que decir, no digas nada”, pues no he dicho nada. Podría llenar varias páginas hablando de frustración, de falta de cariño, de la necesidad de atención, la soledad, el cansancio emocional, la TRISTEZA (con mayúsculas), los nervios, la incomprensión, de mi esfuerzo constante… pero ¿para qué?

Solo he vuelto un momento para decir que sigo aquí. Solo eso. 

Y que voy a hacer todo lo posible para recuperarme. Lo prometo.

-B-

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