Vuelta al cole

Por fin empieza mi curso escolar pero esta vez será diferente a los anteriores: mañana vuelvo a clase como profe y el lunes vuelvo a clase como alumna.

Este año dejaré un poco de lado el trabajo ya que estoy matriculada en el Máster del profesorado, algo que tengo que hacer. Al menos eso dice mi cabeza después de haberlo reflexionado mucho…

Me digo a mí misma y a mi familia: si la vida me está llevando por el camino de la docencia, debería dejar de resistirme y poner de mi parte para conseguir un empleo mejor. Hay que pensar en el futuro, ¿no? Quiero viajar, vivir bien, quizá tener un bebé… Quién sabe. Así que, a pesar de no estar muy convencida ni muy ilusionada con la idea, vuelvo a clase para sentarme del otro lado.

Confío en animarme cuando empiecen las clases. Me gusta tanto aprender… Y siempre he querido hacer un máster, aunque esto no era exactamente lo que estaba en mi cabeza cuando hace unos años pensaba en ello… A veces no puedo evitar pensar que estoy desperdiciando un título que me ha costado mucho trabajo conseguir. Ser ingeniera suena tan bien… 

En fin, mejor no darle muchas vueltas. Al final lo importante es trabajar en algo que me guste y se me dé bien, y la docencia parece reunir esas cualidades… Mañana volveré a tener la oportunidad de comprobarlo. 

Sí, de nuevo me toca currar los sábados…

¡Feliz comienzo de curso!

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Mimos

Necesito cariño. Tanto, que busco insistentemente a mi gata para que me dé un poco de calor. Pero ella está a otras historias…

Es pequeña aún y solo le interesa jugar, investigar y cazar cualquier cosa viviente que se cuele en casa. Y si intentas molestar alguna de esas tres cosas con una caricia a destiempo, más que un cariño te llevas un muerdo. Un muerdito inofensivo, claro, porque ella en realidad no quiere hacerte daño, solo avisarte de que no perturbes su paz gatuna.

Suelo aprovechar para acariciarla y dejarme lamer cuando está dormida o lo suficientemente atolondrada como para no defenderse cuando me acerco. Y entonces me siento querida y es extrañamente satisfactorio. Tal vez necesite eso: sentirme querida.

A veces pienso: ojalá cuando madure un poco (mi gata) se vuelva más dócil. Aunque si no lo hace tampoco pasaría nada, porque ¿no forma esto parte de su encanto?

 

Y la vida siguió…

Estoy un poco de mal humor. Me molesta la gente que hace como si no pasara nada… y también me molesta la gente que habla de mi abuela y de su muerte con ligereza. Aunque en realidad es normal. A nadie le importa. A nadie le afecta. 

Ya lo decía Sabina: “…y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”.

Sin embargo, a mí me está costando un poco volver a mi rutina. Duermo muchísimo…  ¡Me siento tan cansada! Pero por fin estoy retomando mis sesiones de yoga y he vuelto a cocinar. Debo esforzarme para hacerlo porque, aunque duela, la vida sigue.

En realidad mi abuela no entendía a aquellas personas que se quedaban llorando y de luto por alguien que acababa de morir. Alguna vez nos enfadamos con ella por no darle importancia a la pérdida de alguno de nuestros seres queridos. Pero tal vez tenía razón… porque ¿qué es la muerte sino una parte de la vida?

Duelo

Dicen los expertos que hay que pasar por cinco etapas para asumir la pérdida de cualquier cosa, en especial de un ser querido.

Son: 

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

No sé cuánto durará este camino. Ahora mismo, por más que me esfuerzo, no sé nada… ¿Lo habré empezado ya? Creo que sí, pero no sabría decir en cuál de las cinco etapas me encuentro.

Curiosamente, nunca en mi vida me había planteado tener que superar este proceso a pesar de haber vivido, por desgracia, varias situaciones similares. Pero es que ella era especial… 

Siempre será especial.

Así que, vamos, abuela, acompáñame. Empecemos a caminar.

7 días

Ya hace una semana que estás en el hospital y aún me resisto a pensar que es posible que salgas de esta.

Luchas contra una infección grave, una operación y un fallo multiorgánico… Y, como siempre, te aferras a la vida con uñas y dientes. Incluso estando inconsciente, te enfrentas a esto con dos cojones, igual que has vivido siempre y te has enfrentado a nosotros. Sin embargo, me sigo sintiendo muy confusa y no sé qué pasará…

Mi hermana debe irse hoy a París y yo retomo el control de la nave porque tus hijos… En fin, tú los conoces bien, cada uno hace lo que puede. Así que me despierto hoy nerviosa, otra vez con un hormigueo en la barriga. Ya he estado al mando de tu vida otras veces, demasiadas, así que me repito que no pasa nada.

Solo espero conseguir la fuerza suficiente para poder darte la mano media hora al día y decirte: estoy aquí, abuelita.

Ojalá con eso fuese suficiente…

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