Androcentrismo

La definición de androcentrismo es sencilla: el hombre como medida de todas las cosas. Sus consecuencias, tremendas para el desarrollo de una sociedad igualitaria. El androcentrismo ha distorsionado la realidad, ha deformado la ciencia y tiene graves consecuencias en la vida cotidiana. Así, por ejemplo, nos dicen que estudiamos Historia de la Humanidad, cuando, en realidad, solo estudiamos la historia de los hombres o popularmente, es de todos conocido que los síntomas de un infarto son dolor y presión en el pecho y dolor intenso en el brazo izquierdo. Pero no es tan popular que estos son los síntomas de un infarto ¡en un hombre! En las mujeres, los infartos se presentan con dolor abdominal, estómago revuelto y presión en el cuello.

También el lenguaje sexista es ejemplo de androcentrismo. Los diccionarios se saltan su regla fundamental. Supuestamente, es el orden alfabético el que los organiza. Sin embargo, primero se pone el masculino y luego el femenino. A la a, primera letra del alfabeto, le hubiesen sido concedidos todos los honores si no fuera porque indica femenino. Así que la o, indicadora del masculino, por arte de magia ha sido ascendida al primer lugar.

Texto extraído del libro Feminismo para principiantes, de Nuria Varela.

Feminismo

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Diciembre

Quedan aún 3 semanas para Navidad pero yo ya llevo un par de ellas notando su aliento en mi nuca.

Mis fantasmas me acechan. Vuelven los malos pensamientos. Hace un año sobrevivía gracias al ansiolítico. Ahora, aunque me siento mucho mejor, aún no sé cómo afrontar esta época tan complicada.

Me acuerdo de mi abuela casi a diario. Pienso mucho en sus manos y en su risa nerviosa cuando la sorprendíamos con algún comentario. Hace unos días descubrí en el fondo de un cajón un pequeño bolso con unos guantes suyos. Ni siquiera recuerdo haberlos guardado ahí… Y aún tienen su olor. Este año me está pesando mucho más su ausencia, me gustaría contarle tantas cosas…

Por otra parte está el cáncer, que me acecha por dos flancos diferentes. Un hermano de mi madre y el padre de mi novio están viviendo con esta enfermedad, cada uno con su proceso, su tratamiento y su movida. Y aunque ciertamente hablo de mi tío y de mi suegro, me angustia pensar en el sufrimiento y la preocupación de mi madre y de mi novio. Solo espero que el tratamiento de uno y la operación del otro vayan bien, y que podamos tener unas Navidades tranquilas. No pido más.

Estas son dos pinceladas de todos los pensamientos que vuelan a mil kilómetros por hora por mi mente y que me voy a guardar. Para contrarrestarlos y tratar de disminuir mi agobio, intento evocar pensamientos positivos. Pienso en mi hermana y en mi padre que vendrán a pasar unos días conmigo. Imagino los regalos que quiero hacerles, los sitios a los que iremos. Lo intento y lo intento. Pero estoy angustiada. Y un poco triste. 

Solo quiero tener unas Navidades tranquilas.

 

Estrés

Por lo visto le llaman “el asesino silencioso” por la cantidad de efectos nocivos que tiene sobre el cuerpo y la mente, así que si digo que llevo sintiendo las consecuencias del estrés sobre mí misma durante el último mes y medio, tal vez entendáis el agobio y la frustración que siento cada día por no haber sido capaz aún de deshacerme de él.

EstrésEste año he comenzado el curso académico trabajando 10 horas diarias. Cosas de la vida. Durante esa etapa (que por fin he superado), he pasado por diferentes estados: nerviosismo, ansiedad y estrés. Gracias a las técnicas aprendidas con mi psicóloga, los nervios y la ansiedad más intensa puedo gestionarlos sin entrar en crisis. El estrés es otra historia…

Ya hace dos semanas que terminé el ritmo infernal de trabajo, quedándome con un horario de media jornada. Sin embargo, sigo sin poder dormir de un tirón, con bruxismo, dolores musculares y un agotamiento físico y mental que empieza a pasarme factura.

Hacer una terapia psicológica es muy duro. Es vivir día a día batallando con tus propios pensamientos. Pero todo merece la pena cuando se notan los avances, cuando te das cuenta de todo lo que has aprendido aunque nadie más lo perciba, y te sientes orgullosa, cansada y triste. Todo a la vez.

Pero ahora no noto avances. El yoga, la meditación, el mindfulness y las técnicas que he asimilado no me están sirviendo con este estrés horrible. Así que no me queda otra que practicar la paciencia y seguir intentándolo.

Descansar.

Cuidarme.

 

Nueve meses

Nueve meses después, vuelvo a asomar mi cabeza a este espacio al que tanto tiempo he dedicado en el pasado y no puedo evitar sorprenderme al comprobar que sigue recibiendo visitas diariamente. Sinceramente, no lo comprendo. Pero, por suerte, una de las muchas cosas que he aprendido en estos últimos meses es que no tengo que comprender todo lo que ocurre, solo dejar que suceda. 

Echo la vista atrás, releo los últimos posts que dejé publicados y me embarga una sensación de cansancio que no es más que el reflejo de lo que vengo sintiendo desde hace demasiado tiempo. Ha sido (o está siendo) un año muy duro, en el que he batallado casi a diario conmigo misma para cuidarme y curarme, y en el que la sensación de tristeza me ha acompañado más a menudo de lo que estoy dispuesta a reconocer. 

Pero sigo aquí. 

Sigo intentando cuidarme y curarme, a pesar de todo y de todos. Y lo cierto es que mi salud mental ha mejorado notablemente… pero dentro de mí siento que no es suficiente, que sigo haciéndome daño con mis propios pensamientos. Que sí, que he aprendido un montón de cosas, pero quiero seguir aprendiendo más y ser/estar mejor cada día. Así que sigamos adelante…

Gracias por seguir acompañándome en el camino.

B

Sumar o Restar

Soy una gran fan de las Mates y de los cálculos numéricos pero hoy no os quiero hablar de eso. Hoy necesito poner orden en las personas que me rodean. 

Mil veces he leído y hablado sobre gente que resulta tóxica a los demás, gente que te hace sentir mal, a veces ni siquiera eres capaz de explicar porqué.

Son personas que restan. Restan energía, restan alegría, restan autoestima… Restan de todo. Y yo necesito a mi alrededor a gente que sume, así que últimamente hago balance e intento averiguar quiénes son los que restan y quiénes los que suman.

Es curioso. Tengo familiares que me restan, amigas de toda la vida que me restan, personas que forman parte de mi vida por obligación y que, encima, me restan… Son compromisos sociales que no me hacen feliz, al contrario. Y por otro lado, he descubierto que hay gente que apenas está conmigo, que apenas forma parte de mi vida, pero de repente aparecen y suman tantísimo… 

Tengo que reajustar mi escasa vida social. Mis conversaciones.

A veces también pienso que yo soy una persona tóxica para mí misma. Los pensamientos negativos, las rumiaciones, la falta de autoestima, sentirme mal y la incapacidad de no hacer nada… Podría seguir añadiendo cosas a la lista, pero al final todo esto se resume en una palabra: ansiedad.

Tengo que reajustar mi escasa VIDA social para que desaparezca la ansiedad.

Tengo que empezar por mí misma…

…y eso mismo estoy haciendo.