Mi abuela

Llego a la conclusión de que la vejez es una cosa en la que no nos gusta pensar, algo parecido a lo que nos pasa con la muerte. A la mayoría nos aburre e incluso nos molesta tener a alguien anciano a quien cuidar. Sus conversaciones nos parecen demasiado pesadas y repetitivas y no nos damos cuenta de lo triste y terrorífico que tiene que ser estar solo cuando sabes que el tiempo se te acaba. Casi nadie puede comprenderlo hasta que no le llega el turno de pasar por eso, estoy segura.

Retrato de una mentirosa (Rosario Vila)

Leer esto me ha hecho recordar a mi abuela y sentirme profundamente culpable por no ocuparme más de ella y visitarla más a menudo. Mi abuela solo me tiene a mí, literalmente. Sus hijos no viven en la ciudad y yo soy la única persona de la familia que vive cerca de ella, y tengo que reconocer que a veces me parece una responsabilidad demasiado grande. 

Para lidiar con esta situación, hace años me autoimpuse un horario de visitas (por decirlo de alguna manera) para ir a verla. Me obligaba a mí misma a ir cada semana a comer con ella, acompañarla al médico o llevarla a donde necesitara. Y lo cierto es que el método funcionaba, pero más para ella que para mí: después de años manteniendo esa rutina necesaria, ir a verla se convirtió en una obligación y no en un momento deseado con el que yo disfrutara.

A eso hay que sumarle la forma de ser que tiene mi abuela… Siempre he dicho (y sigo manteniendo) que mi abuela no es una abuela normal. No es de esas abuelas cariñosas que miman a sus nietos y les echan piropos y los malcrían. Tal vez cuando era una niña sí se comportaba de esa manera conmigo, pero no son recuerdos que tenga especialmente arraigados. Supongo que, simplemente, es algo que va en la forma de ser.

Ella es, básicamente, una mujer difícil, y podrían decirse de ella muchas cosas y no todas especialmente buenas, pero la verdad es que me cuesta mucho hacerlo. Solamente diré que, desde que tengo uso de razón, he visto a personas de mi familia sufrir por algún comentario o gesto suyo, pero claro, las cosas cambian cuando eres tú la que lo vive en primera persona…

Hablando con mi padre de este tema, hemos llegado a la conclusión de que mi abuela no es consciente del daño que nos puede llegar a hacer (yo lo achaco a su falta de empatía), y es una verdadera pena, porque cuando quiere es divertida, entretenida, amable… y creo que el hecho de estar sola debería ser suficiente para intentar sacar lo mejor de ella con la poca familia que tiene.

Además, hay que tener en cuenta que ella tuvo la suerte de tener a su lado al mejor hombre imaginable aunque, por desgracia, su opinión de ese hombre deja mucho que desear… Mi abuelo era completamente opuesto a ella, y es inevitable que en la comparación que hacemos de ambos, mi abuela salga perdiendo. 

Como he dicho al principio, hay momentos en los que me siento culpable por no cuidarla e ir a verla más a menudo pero, a pesar de la poca información que he dado, no creo que sea difícil entender que eso es algo que ya no me sale de forma natural. Sin embargo y a pesar de todo, es mi abuela, es mi familia, aunque no me reconozca para nada en ella. Iré a verla esta semana.

Anuncios

3 comentarios en “Mi abuela

Se dice, se comenta...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s