¿Vacaciones?

Estoy cansada. Me lo noto. Últimamente me cuesta levantarme por las mañanas y me enfrento a la búsqueda de empleo con pocas ganas. Obviamente eso hace que no avance todo lo que debería o todo lo que me gustaría. Aún así, sigo intentándolo a diario aunque no dejo de pensar que ya estamos en junio.

JUNIO. El tiempo vuela y yo sigo aquí, esperando… El buen tiempo me quita las ganas de esforzarme porque cuanto más avanza el calendario y nos acercamos al verano, menos probabilidades veo de que se cumplan los pronósticos de mi horóscopo francés.

La gente empieza a hacer planes y ya comienzan a llenarse las redes sociales de fotos en las que la playa siempre aparece como compañera ideal. Y yo sigo aquí, sin saber muy bien si irme de vacaciones, si gastarme ese dinero que he ahorrado durante meses para cuando llegue el momento de independizarme.

Lo cierto es que necesito salir de aquí, llevo semanas pensando en escaparme un par de días y llenarme de energía pero… ¿a dónde voy? ¿A Castellón a ver a mi padre? ¿A París a ver a mi hermana? ¿Unos días a Madrid a casa de mi tía? ¿Algún plan con mi novio? Sinceramente, no lo sé, y tampoco me apetece mucho darle vueltas al destino, a las fechas, al tema económico…

Al cansancio (también provocado por el hecho de no dormir todo lo que necesito) hay que sumarle una circunstancia de la que llevo unas semanas dándome cuenta. Mi primo, al que hacía unos tres meses que no veía, me ha confirmado que estoy más delgada, y mi abuela lo ha ratificado repitiéndomelo unas 10 veces. Y no me sorprende, era algo inevitable al estar metida en este estado de nervios que me acompaña desde hace meses… Esto, que podría ser razón de alegría para unos e incluso algo deseable para otros, a mi me cuesta un disgusto. Me veo como un saco de huesos y por mucho que mi novio me repita una y otra vez lo sexy que le parezco y lo atractiva que soy, lo cierto es que esta delgadez me hace sentir incómoda e insegura.

Sin embargo, no es algo nuevo, al contrario. Siempre he sido una chica delgada y con curvas, pero mi lucha contra la báscula existe desde que tengo uso de razón, al igual que mis complejos, todo ello alentado por comentarios de familiares y amigos pero sobre todo por mí misma. 

Reflexionando sobre esto me doy cuenta de que, a pesar de los significativos y beneficiosos avances que he hecho desde que comencé a escribir este blog, aún llevo cosas dentro que necesito solucionar. Lo más importante para mí en este momento son estos nervios extraños que me pasan una factura muy cara, hasta el punto de no dejarme disfrutar de algunas actividades que hasta hace poco formaban parte de mi vida cotidiana. No sé cómo hacerlo exactamente pero empiezo a tener una ligera idea, y tal vez el primer paso sea tomarme unos días de descanso. Sí, necesito unas vacaciones.

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Un comentario en “¿Vacaciones?

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