Navidad 2014

Han pasado los peores días de la Navidad. O los mejores, según se mire. Es obvio que cada uno tiene una percepción diferente del asunto dependiendo de sus condiciones familiares y emocionales, entre otras. 

Para mí son días complicados. Días de conversaciones difíciles, de decepción, de tristeza… Días de esfuerzo, mucho esfuerzo por mi parte. Porque si algo he hecho desde que mi hermana está aquí es esforzarme. Para que esté bien, para que no haya problemas, para aliviar la tensión…  Y a eso hay que sumarle la presencia de mi madre y de mi padre, que también ejercen presión y tensión emocional y psicológica. En fin, ¡que tengo muchos frentes abiertos! Lo que viene siendo unas Navidades normalitas

Aún así, terminé el día de Navidad pensando que podría haber sido peor. Mucho peor. Así que, a pesar de las malas sensaciones que me han acompañado estos días, no pienso emitir ni un mínimo sonido de queja.

Por otra parte, este año debo de haber sido una niña muy buena porque Papá Nöel ha llegado cargadito de regalos… 

Regalos

No. Definitivamente, no puedo quejarme lo más mínimo.

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